Datos personales

sábado, 7 de septiembre de 2013

UNA NOCHE PARA NO OLVIDAR

La tenue y fría garúa que humedecía las mejillas de los aficionados esta noche en el Estadio Nacional fue el anticipo de una nueva desilusión. El equipo peruano se jugaba su última carta para clasificar ante Uruguay, un rival directo ante el cual no servía más que ganar para continuar con el sueño. Al final del partido el llanto de Jefferson Farfán fue el mismo que llevábamos por dentro los 30 millones de compatriotas que aún queremos ver a nuestro país en un Mundial.

Los primeros minutos transcurrieron con una buena actuación de los dirigidos por Sergio Markarián. El rival no llegaba con peligro al área de Raúl Fernández y se apreciaban algunos espacios en la defensa charrúa por donde podrían entrar nuestros delanteros. Rinaldo Cruzado y Luis Ramírez guiaban con criterio los pases desde el medio campo y aseguraban la posesión del esférico con el apoyo oportuno de Jhosepmir Ballón. Perú tuvo dos jugadas mano a mano frente al golero Muslera, una de Claudio Pizarro tras una gran jugada individual de Paolo Guerrero y otra de "Cachito" tras un gran pase en profundidad de "Ri". Dos ocasiones claras que no se pueden desperdiciar en un encuentro como éste.

A los celestes no les gustaba esta actuación de los locales y empezó la violencia. La "foquita" y Paolo se llevaron la peor parte. El primero recibió un fuerte golpe en la nuca de Diego Lugano que lo dejó bastante adolorido y, el segundo, un codazo artero de Walter Gargano que le abrió la ceja y lo hizo salir del terreno de juego con el rostro ensangrentado. El juez del partido no sancionó esta fuerte falta y dejó que sigan las fricciones a pesar del daño a nuestros jugadores. Los espectadores se emocionaron cuando Diego Forlán pidió su cambio por lesión, pero ya Uruguay estaba empezando a manejar el partido y llevarlo a su estilo.

Faltando poco para que termine el primer tiempo, Luis Suárez llegó casi hasta la línea de meta peruana buscando un error defensivo y el inocente roce de la pierna de Christian Ramos le dio la oportunidad de vender humo. Penal para la visita y un 1-0 que enmudeció a la afición. Los que hemos seguido a Perú recordamos inmediatamente el partido ante Venezuela, cuando fuimos al descanso con el marcador en contra, y pensábamos cómo se pararía el combinado patrio en la segunda mitad. Pero lo que no teníamos en los cálculos era la infantil expulsión de Yoshimar Yotún que nos dejó con 10 hombres ante el vigente campeón de América.

Juan Vargas entró al terreno de juego en reemplazo de Ballón con la idea de ganar la banda izquierda y generar peligro por ese lado del campo. Sin embargo, el equipo se resintió en la marca y el "loquito" no encontraba con quién asociarse. Ahora sí se notaba que Uruguay llevaba la batuta y nuestro combinado patrio buscaba el empate sin mucha suerte. Ellos son muy buenos para jugar al contra ataque y con un Perú volcado en la ofensiva, quedaban espacios para que Edinson Cavanni y Luis Suárez hagan daño a la línea posterior. Fernández salvó el arco en un par de ocasiones pero se sentía más cerca el aumento en el marcador del visitante que el empate peruano.

Markarián quemó sus últimos cambios a los 66' y entraron Jhoel Herrera por Luis Advíncula y Paolo Hurtado por Luis Ramírez. El replanteo táctico cayó en saco roto cuando al minuto siguiente, Suárez ampliaba la ventaja celeste con un potente remate que chocó en el travesaño y penetró las redes peruanas. En ese instante, los corazones de todo el país se paralizaron. Estábamos cerca de quedarnos fuera del Mundial. Todo había salido mal en esta final que debíamos ganar. A pesar de ello, los jugadores continuaron en la lucha, se notaba el cansancio y la parcialidad del árbitro al cobrar faltas inexplicables que recortaban las pocas esperanzas que quedaban.

Tuvimos que esperar hasta los 84' para poder liberar la amarga angustia que se alojaba en el pecho. Farfán descontaba tras un espectacular tiro libre que nunca llegó a alcanzar el golero Muslera. Nos poníamos 2-1 y quedaban al menos unos diez minutos (contando los descuentos) para buscar al menos el empate. Los uruguayos sintieron que Perú había recuperado la ilusión y buscaron ensuciar más el partido. A poco del pitazo final, la "foquita" robó un balón por el sector derecho y cuando se perfilaba para correr como una saeta hacía el área charrúa, el árbitro argentino le cobró una falta que solo él vio. La impotencia del jugador del Shalke 04 fue evidente cuando tomó el balón en las manos y lo arrojó con fuerza contra el gramado. Esa acción acarreó la tarjeta amarilla que lo dejó fuera del siguiente partido ante Venezuela. Transcurrieron los minutos extra y se consumó la caída de la blanquirroja.

Es cierto que vencer a Uruguay era una tarea difícil, pero no imposible. Tenemos jugadores con clase que pueden marcar la diferencia. Sin embargo, en estos encuentros no solo sirve jugar bien, sino ser muy astutos y tener mucho auto control. Perú tuvo todo cuesta arriba antes de ir al descanso, pero intentó revertir esta situación hasta el final. Faltó orden y equilibrio cuando nos quedamos con diez y eso nos costó el segundo gol que fue letal. Tal vez con el equipo completo la historia habría sido diferente, pero la realidad nos indica que estamos fuera de carrera y, las mínimas posibilidades que quedan, dependen de otros resultados. Hoy se sienten esos tres puntos perdidos ante Colombia de locales y ese pésimo partido en Asunción ante el peor Paraguay de muchos años. Saquemos las lecciones que corresponden y continuemos en la lucha hasta la última fecha. A veces el destino puede sorprender hasta al más incrédulo.


 

domingo, 16 de junio de 2013

PRONÓSTICO RESERVADO

La derrota ante Colombia en Barranquilla le dolió a todo el país. Fueron dos duros puñales que desinflaron las llantas de una batalla a la que aún le restan unas fechas. Ante Ecuador salieron las cosas bien, pero a su vez, mostramos falencias. Sergio Markarián planteó un partido con más marca en el medio campo, pero no se imaginó que se le vendría la noche a los 13' con una falta en el área de Yotún (que seamos sinceros, a un argentino o brasilero no se la cobraban). Parecía que se repetía el partido de la Copa América del 2011, pero esta vez no falló Radamel Falcao y el desempeño de la selección se vio trastocado. Fue un baldazo en medio de la lluvia que empantanaba el campo y, de pasada, las ideas de los jugadores peruanos.

Los cambios se dieron rápido, como cuando un técnico se equivoca en la alineación. Pero la verdad es los dos laterales fueron amonestados tempranamente y debía cerrar bien las bandas. El "Mago" se la jugó y mando al campo a André Carrillo por Yotún y a Jefferson Farfán por Jhoel Herrera. El equipo tuvo un poco más de sorpresa, incluso el volante del Shalke 04 estrelló un remate de tiro libre en el palo del portero Ospina. Desde las gradas se sentía que Colombia no era superior, al menos no tan agresivo como sí lo fue Ecuador en Lima. Solo bastaba que se terminen los primeros 45' para que en el camerín se replantee la estrategia y se prevea un tercer cambio que ayude a complicar a los locales y lograr un ansiado empate. Sin embargo, un centro al corazón del área chica de Fernández culminó con el segundo gol de Colombia tras un descuido en la marca. Un 2-0 amargo, durísimo y en el peor momento. El cielo se nubló más, tapando la luz de esperanza de los peruanos.

El segundo tiempo se luchó pero fue poco lo que se pudo hacer. Claudio Pizarro se retrasó y colaboró bastante con la recuperación y empujó al equipo hasta el último minuto. Paolo Guerrero nuevamente no estuvo acertado (considero que Yordy Reyna era una opción de cambio para sorprender) al igual que con Ecuador. Carlos Lobatón entró por un agotado Retamoso para darle algo de claridad al medio campo.  Luego los delanteros colombianos andaban buscando las faltas en tres cuartos de cancha y el impetud de Carlos Zambrano terminó por desencadenar en una tarjeta roja que restó las posibilidades de un empate. Todo se puso cuesta arriba para nuestra selección. Si algún pesimista pensaba que se venía la goleada, pues se equivocó rotundamente. Ballón respondió bien al costado de Rodriguez, el equipo guerreó con el poco físico que quedaba hasta el pitazo final y Colombia bajó los brazos ante un rival herido pero que trató de descontar hasta el último aliento. Tal vez, de haber contado con "Cachito" Ramírez y Rinaldo Cruzado, no se habrían visto tan pocas ideas en el terreno y la historia podría haber sido más favorable.

Al equipo de cuesta mucho ser regular, más aún cuando nos falta banca para cubrir con calidad algunos puestos. Juan Vargas y Paolo Guerrero no estuvieron a la altura en esta fecha doble, Pizarro sí destacó en lo que pudo y Farfán, a pesar de la gripe, bregó hasta que se acabó el combustible. Para luchar un quinto puesto y el repechaje, se requiere mucha unión, una estrategia casi perfecta y un poquito de suerte. Se nos vienen cuatro finales que se deben pelear hasta morir y alcanzar así un medio cupo a un Mundial que nos es esquivo hace más de treinta años. En setiembre sabremos si el destino nos favoreció.



lunes, 10 de junio de 2013

LUCHANDO POR UN SUEÑO

El día de la bandera fue la mejor fecha para vencer a un rival como la selección ecuatoriana tras 37 años por las eliminatorias mundialistas. A pesar del alto costo de las entradas, las tribunas lucieron llenas de aficionados que no cesaron de alentar al combinado patrio. Lo único que esperaban todos los presentes (y los que seguían las incidencias del partido por televisión, radio o internet) era un gol en los primeros minutos que diera tranquilidad para manejar el encuentro. En esta ocasión, el destino no fue tan caprichoso como ante Chile y nos permitió calentar las gargantas y gritar el único tanto a los 11'. Un verdadero golazo de Claudio Pizarro, el capitán al que se le reclamaba más entrega y efectividad en fechas pasadas. Esta vez estuvo a la altura de lo que el pueblo futbolístico esperaba. Le dio una gran alegría a todo un país y "de yapa", tres puntos para seguir en carrera.

Ecuador no renunció nunca al empate y utilizó el buen desempeño de su juego por las bandas para complicar en más de una ocasión el área peruana. La seguridad en la retaguardia fue determinante, especialmente gracias a Raúl Fernández y sus reflejos. Alberto Rodríguez estuvo algo impreciso (casi genera un autogol) y le costaba regresar cuando salía del área. Carlos Zambrano fue el más acertado en ese aspecto y pudo contener los embates de Benites, Montero y luego también del mismo Caicedo, aunque la temprana tarjeta amarrilla lo condicionó al momento de anticipar. Sin embargo, el "tercer zaguero" fue Edwin Retamoso, quien a pesar de trajinar en el mediocampo, se daba siempre una vuelta por el área para ayudar a cubrir los huecos o imprecisiones de la línea de cuatro.

Jefferson Farfán cubrió bien su banda, incluso ayudando un poco a Jhoel Herrera, por donde intentaron los atacantes rivales buscando la línea de fondo para sacar los centros. Vargas no estuvo preciso, lo mejor que hizo fue el centro para el gol de Pizarro, luego no le vimos la explosión y potencia en la salida para el contra ataque de otras ocasiones. "Cachito" Ramirez ayudó a tener el balón en el medio campo pero por momentos se excedió con la retención del mismo en vez de soltarlo rápido (lo que sí hace Lobatón por ejemplo) para generar una jugada ofensiva; eso sí, contribuyó también con la recuperación del esférico. Yotún estuvo en un buen nivel, con más confianza y agilidad que ante Chile (gracias a la continuidad en su club). Quien estuvo con las luces algo intermitentes fue Paolo Guerrero, no pudo generar muchas jugadas de peligro en el área ecuatoriana, le cometieron algunas faltas y colaboró con la marca.

Fueron casi 80' de tensión, no como ante Argentina, donde el segundo gol peruano se caía de maduro pero la suerte lo impidió. Perú no dominaba el encuentro, cedió la iniciativa al rival y por momentos pasaba apuros en la zona posterior. Los visitantes se excedieron en el juego fuerte ante la ansiedad de no conseguir el empate y se veía la necesidad de comenzar a mover el banco de suplentes desde el minuto 60, pero Sergio Markarián los hizo aguantar mucho más y mantuvo en vilo a todo el país. Finalmente ingresó Alvaro Ampuero por Vargas para ayudar a Yotún en la marca de la banda izquierda, luego hizo lo mismo Luis Advíncula quien ingresó por Farfán. Eran cambios obligados porque ya Ecuador contaba con hombres frescos que iban por esas zonas del campo. Ya a menos de un minuto del pitazo final, ingresó Christian Ramos a dar una mano en la zaga por Pizarro, quien salió aplaudido por toda la afición presente en el Estadio Nacional. A los 92' y 47'' concluyó el encuentro y se consumó la victoria peruana.

Con 14 unidades la selección se encuentra en el sexto puesto de la tabla de clasificación. Claramente se vislumbra que los rivales a vencer para llegar a alcanzar aunque sea el medio cupo del repechaje son Venezuela y Uruguay. Chile ya se alejó y se consolida en el cuarto puesto, Argentina se adueña de la punta y Colombia con Ecuador definirán el segundo y tercer cupo. Perú no está fuera de la carrera, aún sigue con vida y luchando por un Mundial que nos es esquivo hace más de 30 años. Nos espera Colombia en Barranquilla, luego Uruguay en Lima, Venezuela en su tierra y cerramos el fixture contra Bolivia en nuestra capital. Si el "Mago" ya encontró la receta para sumar puntos sin temor a "ratonear" de vez en cuando, podríamos definir todo en la última fecha. Esperemos que esta vez los otros resultados también sean favorables para nosotros y las esperanzas de un país.


domingo, 26 de mayo de 2013

NUEVAMENTE UN CAMPEÓN BÁVARO

Los fanáticos del fútbol europeo que esperaban ver una final de Champions League llena de goles, magia, jugadas excepcionales y momentos inolvidables, tuvieron una ligera dosis hoy en el mítico estadio de Wembley.


Dos grandes equipos alemanes, el Bayern Munchen y el Borussia Dortmund, que venían de eliminar por marcadores abultados al Barcelona de Leo Messi y el Real Madrid de Cristiano Ronaldo, respectivamente, no lucieron la contundencia de las semi finales, pero sí el hambre de gloria.

El Borussia Dortmund había levantado "La Orejona" en solo una ocasión al derrotar a la Juventus de Turín en la temporada 1996/1997, mientras que el Bayern Munchen había campeonado en tres ocasiones durante la década de los setentas y una vez más en la temporada 2000/2001 cuando derrotó por penales al Valencia. Posteriormente, los bávaros habían perdido dos finales, una frente al Inter de Milán (2009/2010) y la temporada pasada ante el Chelsea. Una gran espina estaba incrustada en los muniqueses, especialmente en el volante ofensivo Arjen Robben, quien disputó ambos partidos decisivos que le acarrearon duras críticas de los hinchas y la prensa deportiva.

Lewandowski, el artillero polaco del Dortmund, fue intermitente durante el trámite del encuentro, el cuadro amarillo también sintió la ausencia de Mario Gotze, quien vio el partido desde la tribuna por una lesión. A pesar de ello, su escuadra dominó prácticamente todo el primer tiempo. El funcionamiento en bloque y el orden defensivo le cerraron los caminos a Robben, Ribery, Muller y Mandzukic. Incluso por momentos el técnico Jupp Heynckes ordenó al francés y al holandés que cambien de banda para lograr penetrar el área rival. Robben tuvo solo una ocasión clara de cara al gol que no pudo concretarla ante a la intervención del portero Weindenfeller. La figura del Bayern en esa primera parte fue Neuer, quien mantuvo el cero en su valla ante los embates amarillos.

Durante la segunda mitad el juego fue más equilibrado. El Dortmund bajó la intensidad del pressing y los bávaros empezaron a inquietar a Weindenfeller. Tras más de una hora de juego, Robben logra desbordar hasta la línea de meta y pasa el balón hacía el área chica donde Mandzukic solo tuvo que tocarlo para gritar el primer gol de la noche. Sin embargo, cuando era el momento de buscar el segundo tanto, Dante, el zaguero brasilero del Bayern, comete una clara falta y que el árbitro sancionó con un penal. Neuer no pudo atajar el remate de los doce pasos ejecutado por Gundogan y el marcador se puso 1-1 a los 68'.

Todo parecía indicar que el Bayern Munchen tenía una  maldición con las finales modernas. Faltaban veinte minutos para ir al alargue si se mantenía la paridad entre ambos clubes alemanes. Los jugadores estaban dispuestos a dejar hasta la última gota de sudor en la cancha y esa perseverancia convirtió a Arjen Robben en el último héroe del los bávaros al anotar un gol al fiel estilo del jugador de barrio, un toque sutil le dio el 2-1 a falta de un minuto para el término del partido. Los minutos extra no variaron el score y tras el pitazo final, el holandés gritó como si un espíritu maligno abandonara su cuerpo. El Bayern Munchen rompía su mala racha y conseguía la quinta Copa de Europa para su palmarés.

Fue una noche en la que venció la perseverancia, la búsqueda de vencer a la historia. Y es que el fútbol da revanchas al igual que la vida misma. Tal vez hace unos años no era el momento indicado para Robben, porque el destino quería que se cumpla su capricho, convertirlo en el héroe de Wembley y consolidar una gran campaña del Bayern Munchen bajo la dirección de un inteligente estratega y líder como Jupp Heynckes. "La orejona" volvió a Alemania y la cerveza de seguro, agotó en el sur del país. Falta un año para la próxima cita. ¿Volverán los alemanes a esta instancia o surgirán los otros gigantes europeos?. Lo sabremos cuando salgan al gramado del estadio Da Luz de Lisboa. Una gran previa al inicio de la Copa del Mundo 2014.