La derrota ante Colombia en Barranquilla le dolió a todo el país. Fueron dos duros puñales que desinflaron las llantas de una batalla a la que aún le restan unas fechas. Ante Ecuador salieron las cosas bien, pero a su vez, mostramos falencias. Sergio Markarián planteó un partido con más marca en el medio campo, pero no se imaginó que se le vendría la noche a los 13' con una falta en el área de Yotún (que seamos sinceros, a un argentino o brasilero no se la cobraban). Parecía que se repetía el partido de la Copa América del 2011, pero esta vez no falló Radamel Falcao y el desempeño de la selección se vio trastocado. Fue un baldazo en medio de la lluvia que empantanaba el campo y, de pasada, las ideas de los jugadores peruanos.Los cambios se dieron rápido, como cuando un técnico se equivoca en la alineación. Pero la verdad es los dos laterales fueron amonestados tempranamente y debía cerrar bien las bandas. El "Mago" se la jugó y mando al campo a André Carrillo por Yotún y a Jefferson Farfán por Jhoel Herrera. El equipo tuvo un poco más de sorpresa, incluso el volante del Shalke 04 estrelló un remate de tiro libre en el palo del portero Ospina. Desde las gradas se sentía que Colombia no era superior, al menos no tan agresivo como sí lo fue Ecuador en Lima. Solo bastaba que se terminen los primeros 45' para que en el camerín se replantee la estrategia y se prevea un tercer cambio que ayude a complicar a los locales y lograr un ansiado empate. Sin embargo, un centro al corazón del área chica de Fernández culminó con el segundo gol de Colombia tras un descuido en la marca. Un 2-0 amargo, durísimo y en el peor momento. El cielo se nubló más, tapando la luz de esperanza de los peruanos.
El segundo tiempo se luchó pero fue poco lo que se pudo hacer. Claudio Pizarro se retrasó y colaboró bastante con la recuperación y empujó al equipo hasta el último minuto. Paolo Guerrero nuevamente no estuvo acertado (considero que Yordy Reyna era una opción de cambio para sorprender) al igual que con Ecuador. Carlos Lobatón entró por un agotado Retamoso para darle algo de claridad al medio campo. Luego los delanteros colombianos andaban buscando las faltas en tres cuartos de cancha y el impetud de Carlos Zambrano terminó por desencadenar en una tarjeta roja que restó las posibilidades de un empate. Todo se puso cuesta arriba para nuestra selección. Si algún pesimista pensaba que se venía la goleada, pues se equivocó rotundamente. Ballón respondió bien al costado de Rodriguez, el equipo guerreó con el poco físico que quedaba hasta el pitazo final y Colombia bajó los brazos ante un rival herido pero que trató de descontar hasta el último aliento. Tal vez, de haber contado con "Cachito" Ramírez y Rinaldo Cruzado, no se habrían visto tan pocas ideas en el terreno y la historia podría haber sido más favorable.
Al equipo de cuesta mucho ser regular, más aún cuando nos falta banca para cubrir con calidad algunos puestos. Juan Vargas y Paolo Guerrero no estuvieron a la altura en esta fecha doble, Pizarro sí destacó en lo que pudo y Farfán, a pesar de la gripe, bregó hasta que se acabó el combustible. Para luchar un quinto puesto y el repechaje, se requiere mucha unión, una estrategia casi perfecta y un poquito de suerte. Se nos vienen cuatro finales que se deben pelear hasta morir y alcanzar así un medio cupo a un Mundial que nos es esquivo hace más de treinta años. En setiembre sabremos si el destino nos favoreció.
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